sábado, 25 de septiembre de 2010

Perdido en la Selva Maya

Nos perdimos durante horas en la selva yucateca, los guias parecian nerviosos pero no se atrevian a hablar, quizas por el panico que despertarian en nosotros, nos dejaron un rato bajo una pequena piramide cubierta de vegetacion, parecieron tardar mucho tiempo, pero lo tomamos como un alivio, habiamos caminado durante horas y ese descanso nos caia bien, bromeabamos que quiza los guias estaban preparando un sacrificio con nosotros y por eso la demora, me recoste en la hierba y observe las copas de los arboles que se mecian con el viento, fui consciente de la cantidad de insectos a mi alrededor, y cai en la cuenta que nadie sabia donde carajo estabamos, o quiza si lo sabiamos pero preferimos callar.
  Laura y Marian de Europa y Abraham y yo de Mexico nos habiamos adentrado a un tour improvisado a lo profundo de la selva maya, el desorientado guia y el amable taxista que nos llevaran a esta aventura seguian buscando la vereda que nos sacaria de ahi, se hacia tarde y la noche no era algo que esperabamos con ansias.

  El rifle que sacaron de la cajuela del auto antes de entrar a la selva sento las bases de lo que podria aparecer en el camino, al principio caminamos energicamente sobre una delgada vereda, nos encontramos con los restos de un  templo antiguo, lo rodeamos, y pasamos de largo una serpiente que dormia, el guia palidecio y nos dijo que callaramos y caminaramos despacio hasta salir de la zona, nuestra mentalidad citadina no dio mas que para tratar de tomarle fotos, seguimos nuestro camino y escuche los rugidos de un jaguar a nuestras espaldas, en la fila que haciamos yo iba hasta atras, gracias a mis desgraciadas sandalias, tome una vara pensando ingenuamente que con eso podria hacerle frente a un  felino salvaje, repentinamente senti una mordida de fuego en mi espalda, grite y me tire al suelo, no era el jaguar. quizas una serpiente o una arana venenosa, el dolor empezo a subir y mi brazo izquierdo empezo a dormirse, me asuste y solte la mochila, todos volvieron a donde estaba, me sente por unos momentos y nada mas paso, al ver que podia seguir en pie y no estaba tirando espuma por la boca ni nada parecido, reanudamos el rumbo, el guia indico que quiza seria un tabano, que no era mortal me calme y seguimos el camino hasta realmente perdernos en medio de tierras mayas.

  Nos encontramos con un sacbe (camino blanco) ese camino estaba a mas de 500 kilometros de chichen itza era una de las vias de comunicacion maya de la antiguedad, ahora se hallaba cubierto de yerba y pequenos arboles, pero se podia apreciar el esmero con que habian puesto cada piedra y formar esa "carretera".

  El guia volvio despues de estar como una hora desaparecido de nosotros, su rostro irradiaba felicidad al decirnos que habia encontrado la vereda, fue cuando nos percatamos que en verdad habiamos estado a la deriva, recuperamos el rumbo de regreso, todos caminaban muy rapido excepto yo que ignorando lo que me esperaba ese dia me calze un par de sandalias de 30 pesos, seguia siendo el que "cuidaba" la retaguardia, Laura me acompanaba y los demas iban ya como 200 metros adelante.

  Repentinamente nos encontramos con un paraje obscuro dentro de la selva, era un dia luminoso, clasico calor de verano, pero esa parte era negra como la noche, un cuervo nos empezo a gritar, con un sonido horroso, ni siquiera parecia el sonido de un pajaro, era como un grito de guerra hacia nosotros, senti un miedo indescriptible y repentinamente nos encontramos debajo de unos arboles negros y derrumbados, parecia que se hubiesen incendiado, me asuste, el maldito pajaro no se callaba y el suelo ya no tenia ni vereda ni pasto ni yerba, era como una arena carbonizada, tome consciencia que en unos segundos habiamos perdido el rumbo, empezamos a gritar a nuestros companeros que se hallaban muy lejos, no nos escuchaban, mi corazon empezo a acelerarse y retumbaba en mi cabeza, unos momentos antes estabamos en una primaveral vereda hacia nuestras vidas comunes y corrientes, y repentinamente pisabamos un mundo totalmente ajeno y atemorizante, me calme y segui caminando, sabia que si parabamos algo peor pasaria.-no te detengas, por nada del mundo- le dije a Laura, no se si ella se asusto, ya que es un poco callada, pero yo estaba que no me reconocia, de un momento a otro al seguir por ese camino negro me quede sin fuerzas ni ganas de seguir, solo duro un segundo, que fue suficiente para que un rayo solar iluminara dos metros a la distancia la vereda que habiamos perdido, el pajaro dejo de aullar, y retomamos el camino, aceleramos el paso y vimos las espaldas de los demas, caminamos calmademente durante una hora mas, y salimos a la carretera, abrimos la cajuela del taxi y empezamos a comer frituras como desesperados, yo me las pase con cerveza, el guia parecia aliviado, y nos dijo que nos perdimos porque no le pidio permiso a los guardianes de la selva para entrar, afortunadamente. no nos causaron dano, solo un pequenos susto digno de contarse.

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